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Bizcocho de zanahoria

4 Oct

Bizcocho de zanahoriaHacía tiempo que no nos endulzábamos la vida, así que ¿por qué no? Se me ocurrió probar con esta receta después de verla en el blog Mis Comiditas, con una pintaza espectacular, por cierto.

Ingredientes para el bizcocho de zanahoriaY si el dulce viene acompañado de zanahorias y todas las propiedades de esta hortaliza, pues mucho mejor. Así que, pese a mis limitaciones por un horno de tercera, me puse con ganas a elaborar un postre de primera.

Si hay una receta que se nos da especialmente bien a los principiantes, es el bizcocho (con perdón de las ensaladas y la pasta). No tiene más misterio que mezclar bien ingredientes, hornear y no quemarlo.

Así que, si eres principiante como yo y quieres animarte o lucirte delante de alguien, ¿por qué no lo pruebas?

Ingredientes (para 6 personas):

Para el bizcocho:

– 500 gr. de zanahorias
– 2 tazas de harina
– 2 tazas de azúcar
– 1 sobre de levadura
– 1 cucharadita de canela molida
– 1/2 cucharadita de sal
– 1 taza y media de aceite de girasol
– 4 huevos
– 100 gr. nueces

– transistor como animal de compañía

Para la cobertura:

– 1 tarrina de queso crema tipo Philadelphia
– 125 gr. mantequilla (o margarina, que estamos en crisis)
– 300 gr. azúcar glas (o normalito, que luego lo convertiremos)
– 2 cucharaditas de vainilla

Preparación:

Mezclar la masa basePara estos bizcochos yo siempre busco un bol grande, ya que han de entrar muchos ingredientes y es preferible que no rebose. Así que en un recipiente grandecito hay que mezclar la harina, azúcar, levadura, canela molida y una pizca de sal para potenciar el sabor (me encanta ese pequeño truco de grandes chefs, pero no os paséis, que una pizca es una pizca).

Yo mezclé bien con una cuchara de madera y después añadí los huevos. Después de este paso, es posible volver a mezclar con una varilla si os es más cómodo o lo haceis mejor.

Batir las zanahoriasLlega el momento Bugs Bunny. Después de pelar y trocear bien la zanahoria, no sería suficiente con añadirla a la mezcla. ¿Por qué? Pues porque a nadie le gusta comerse un bizcocho y encontrarse con incómodos “tropezones” de zanahoria, así que primero batiremos bien la zanahoria con la túrmix y después la añadiremos a la base. Podéis picar las nueces con la misma zanahoria o bien aparte y lo añadís también (los “tropezones” excesivamente grandes de nueces tampoco son bienvenidos en nuestros paladares).

HornearAhora toca dejar trabajar al horno. Si tenéis un molde de silicona, como yo, ¡adelante y a verterlo todo! Si es metálico, acordaos antes de untarlo con mantequilla debajo y en los bordes para que no se pegue. Precalentad primero el horno un ratín y después hornead a 180 ºC durante una hora. Como cada horno es un mundo, yo no me fiaría, así que id viendo cada rato y pinchad un poquito de vez en cuando para ver si está listo (lo está cuando deje de pegarse la mezcla al palito en cuestión).

Después de esto, podéis sacar el bizcocho del horno, admirar vuestra obra y dejarla enfriar a temperatura ambiente (una hora mejor que media).

Batir la coberturaMientras reposa, preparamos la cobertura (no apta para gente a dieta, advierto). De nuevo, mezclar ingredientes. En este caso, la mantequilla, el queso Philadelphia y la vainilla. ¿No tenéis azúcar glas? No pasa nada, porque tomamos la cantidad de azúcar normal, la pasamos por la batidora y con mucha paciencia veréis cómo se convierte en glas (y habréis ahorrado una pasta que cuestan las pijadas de repostería en el supermercado). Posteriormente, se añade al resto y se vuelve a remover todo.

Rellenar con la coberturaCon la cobertura ya lista, cortamos el bizcocho por la mitad y lo rellenamos. Después lo cubrimos también por encima y lo adornamos con unas nueces para dejarlo curioso (o lo que se os ocurra). Voilà!!

Mi resultado:

Dejaré que opinen mis catadores también, pero en mi opinión es de los mejores postres que he hecho, yo le ponía un 9,5 fácil. Así que nada, que a una se le anima el fin de semana y se pone el gorrito de repostera con felicidad 😉 ¡Probad vosotros! Bizcocho de zanahoria

Pudin de chocolate y albaricoques (al microondas)

17 Jun

Mi pudin

Esta vez quiero presentaros un postre, que hace tiempo que no los sacamos, y además de chocolate. Como es pudin, no sólo podéis, sino que debéis tomarlo fresquito para disfrutarlo más y mejor. Aprovecho, aunque nunca saco hueco y eso que tenía la receta guardada, para presentarla también al Concurso 400 + 883 de El Recetario de Lady HalcónAsí que nada, ¡esta vez espero que os guste a vosotros tanto como al jurado!

Ingredientes

La receta primigenia la vi en la pagina de Nestlé Postres, ya que me la sugirió mi hermana, aunque en mi caso decidí cambiar las cerezas por albaricoques, ¡cuestión de gustos! Aunque creo que igualmente podríais experimentar con otras frutas, ¡estáis de suerte, ahora en veranito tenemos la mejor variedad para elegir!

 

 

 

 

 

Ingredientes (para 4 personas):

– 100 gramos de chocolate de repostería

– 100 gramos de bizcochos de soletilla (son los blanditos)

– 1/2 vaso de leche

– 50 gramos de mantequilla o margarina

– 3 huevos

– 5 albaricoques

– papel de film y molde para microondas

– si gustáis, transistor como animal de compañía, como siempre

Preparación:

Esta receta está pensada para hacerla al microondas, con lo que apenas os llevará unos 20 minutos más lo que dejéis enfriar (sólo 6 en el micro). Pero podéis hacerla también en el horno tradicional, al baño maría, calentando durante 35 minutos. Como es tan rapidita y fresquita, podéis prepararla tranquilamente para sorprender a quien queráis con un desayuno o merienda especial. Aunque también es apta para dejar el mejor saborcito de postre después de la comida.

La mezcla para fundirEn primer lugar, se trocea en cachitos el chocolate y lo juntáis con la mantequilla y la leche en un bol o recipiente apto para el micro, donde calentaremos la mezcla a 700 watios durante 1,5 minutos. Mientras tanto, vamos batiendo los huevos. Sacamos del micro el chocolate fundido, lo mezclamos bien y le añadimos los huevos batidos. Volvemos a remover todo bien.

Desmenuzamos los bizcochos sobre la mezcla y, a continuación, troceamos los albaricoques en cachitos pequeños y los añadimos también. Para batirlo todo, os cuento cómo lo hice yo, aunque va en gustos dependiendo de si os gusta más tipo mousse o lo preferís más artesanal. Mezcla en moldeYo primero lo mezclé bien todo con una cuchara de madera para reblandecer la amalgama. Posteriormente, completé con la batidora pero a mínima potencia y poquito rato, lo suficiente para no destruir los trocitos de albaricoque ni quitar el encanto de los tropezoncitos de fruta pero, a la vez, dejar el chocolate bien fino.

A continuación, lo volcamos en un molde apto para microondas. Como veis, yo utilizo este de silicona que es todo un descubrimiento para principiantes porque no se pega en absoluto.

Para evitar que os salte el contenido dentro del micro y acabe hecho una porquería, cogéis un papel de film, tapáis el molde y le hacéis varios agujeritos por todas partes para que el pudin respire bien. Luego humedecéis el film con unas gotitas de agua por arriba y ¡listo! se mete todo al microondas durante 6 minutos a 900 watios. ¡Y ya está! Bueno, en realidad no, porque debéis dejarlo reposar primero a temperatura ambiente durante una horita y media más o menos y, después, en el frigorífico durante al menos otras dos horitas si queréis un postre fresquito. ¡Y a disfrutar, queridos principìantes golosos!

Mi resultado:

Después del microA mí me gustó mucho lo rápida, limpia y rápida que sale esta receta. Le daría un 8. La textura quedó muy bien batiendo como os comenté más arriba y quizás sí eché de menos que fuera más dulce, ya que los albaricoques que tenía eran un pelín ácidos. Pero supongo que es algo que se soluciona o bien con una pizca de azúcar o estando pendiente de que la fruta sea bien madura.

Bizcocho exprés

11 Feb

Bizcocho, mi resultado final

Hacía ya mucho tiempo que me venía pidiendo mi marido un bizcocho y por fin me he decidido. De pequeña esta receta supuso mi primera incursión en la cocina, como pinche de mi madre. Hacíamos bizcochos y los rellenábamos de chocolate, nata o mermelada, los decorábamos por encima, y los convertíamos en tartas geniales de cumpleaños para todos nosotros. Pero en esta ocasión he tratado de hacer algo más de andar por casa, para principiantes con prisa, y por eso elegí la receta de bizcocho exprés del blog de El cocinero fiel.

IngredientesIngredientes (4 personas):

– 1 yogur de limón

– 1 medida y media de yogur de azúcar

– 1 sobrecito de levadura (unos 15 gr.)

– ralladura de medio limón

– media medida de aceite (mejor si es de girasol, más suave)

– 3 huevos

– 3 medidas de harina

– coco rallado al gusto (es mi toque, pero es opcional)

– molde para el horno

– si vuestro molde no es de silicona, un poquito de mantequilla

– transistor como animal de compañía

Preparación:

Echar ralladura de limónEs lo más fácil del mundo, porque básicamente la receta podríamos resumirla en mezclar y hornear. En primer lugar, coges un recipiente grande para que sirva para mezclar y después batir sin problemas. Mientras, vais precalentando el horno a tope y juntáis en el bol todos los ingredientes en el orden de más arriba.

En el hornoA continuación, batís bien la mezcla con la batidora y preparáis el molde. En mi caso, como es molde de silicona, no hay problema porque no se pega. Pero para todos los demás (metálicos o de vidrio) tendréis que untar el fondo y los laterales con mantequilla y harina. Si queréis desincrustar en algún momento el bizcocho, claro está. Vertéis todo el contenido batido.

Después, deberéis bajar la temperatura del horno a 180 ºC con el calor solamente debajo. Aunque, como con todas las recetas, siempre necesitaréis un punto más o menos según vuestros hornos, tardará una media hora en hacerse. Para no equivocarse, cuando falte un poco pincháis para ver si ya no gotea. Si os apetece al final, gratinadlo unos minutillos para que esté bien hechito por arriba.

Mi resultado:

Recién gratinaditoLe ponemos un 7. No porque esté mal del todo, pero hay que reconocer que los métodos exprés siempre pierden en calidad. Le falta un punto de jugosidad y de qué sé yo que sí tienen los bozcochitos caseros hechos con más mimo. Así que la próxima vez lo haré como solía con mi madre. Eso sí, para una merienda improvisada o para llevaros en un túper un día cualquiera a trabajar, totalmente recomendado. Así que a intentarlo, queridos principiantes 🙂

Sorbete de mango y limón

20 Ago

Hace mucho calor, ¿a que sí? Los zumos, helados y la horchata pueden ser buenos remedios para aliviar nuestro paladar sediento, pero nada mejor que un sorbete. Sobre todo, si puede ser, dulce pero con un puntín ácido.

Por eso, y porque mi hermana me sugirió que podría enseñaros alguna receta de sorbete, pensé en el mango. Espero que os guste porque es sin duda una de las recetas más sencillas, ricas y sanas que podéis preparar sin complicaros demasiado la vida en la cocina. ¡Ahí va eso!
Ingredientes:

– 2 mangos maduros

– 1 limón

– 1 vaso de leche (cuanto más cremoso lo queráis, con más nata, yo usé semi)

– 6 cucharadas normales de azúcar

– transistor como animal de compañía


Preparación:

Lo más aburrido es pelar los mangos, por eso yo lo hago con un pelapatatas: me permite hacerlo rápido, pero sobre todo, no dejarme la carne de la fruta en el fondo del cubo de la basura, sino aprovechar todo al máximo. Después, tocar trocearlos, pero recordad cortar el mango de arriba a abajo por la longitud más larga. Esto os lo digo porque al cortar yo por primera vez lo hice a lo ancho en vez de a lo alto, y como el corazón ocupa bastante en el otro sentido y está duro, es más complicado hacerlo así. Id haciendo daditos con lo que os vaya saliendo y eliminad posibles hebras que os salgan al paso.

Después, lo vertéis todo en una licuadora si tenéis (la mía de Disney es chulísima, lo sé), pero si no simplemente con la batidora. La única diferencia es que tardaréis algo más para deshacerlo bien, pero no es para nada capaz de frenar el impulso culinario de un principiante vocacional. Pero ¡eh! aún no empecéis a batir. Primero hay que añadir el limón ya hecho zumo, el azúcar y la leche. ¡Ahora sí, daos el gustazo!

Cuando esté bien batido sin grumos, probad el punto de azúcar por si tenéis que rectificar algo, en mi caso con esta cantidad estaba perfecto. Posteriormente, lo vertéis en un molde como el mío de silicona o, si no tenéis, en una fuente amplia y honda donde quepa bien. ¡Ojo, no lo metáis en una botella, ya que la textura final será algo densa y no habrá quien lo saque! Si lo queréis más líquido, podéis hacer esta misma receta cambiando la leche por agua, por ejemplo.

A continuación, metéis la mezcla al congelador. ¿Os gusta un sorbete helado con el que poder hacer bolas? Entonces dejadlo al menos cuatro horas. ¿Os gusta más bebido, aunque sea ayudado por una cucharita? Entonces dejadlo como yo, una hora y media o dos aproximadamente. En cualquier caso, y como cada frigorífico es un mundo, la primera vez que lo hagáis id mirando a ratos para buscar el punto que más os guste. Luego, la presentación también cae de vuestra cuenta, aunque una copa puede ser buena idea. ¡A refrescarse! 😉

Mi resultado:

Estoy muy orgullosa de él porque además en esta ocasión no usé una receta de nadie, sino que mezclé diferentes conceptos, picoteé de aquí y de allí y al final quedamos muy gratamente sorprendidos. ¡Mi catador profesional le da un 9!  🙂

Torrijas tradicionales

12 Mar

No podía obviar esta receta típica, más que de Semana Santa (que es muy corta), de toda la Cuaresma. Aunque sucede que, como todas las recetas ricas, son aptas para repetirlas en cualquier época si tenéis un capricho. Más aún en el caso de las torrijas, que tienen una elaboración sencilla y con ingredientes igualmente fáciles de encontrar.

Hay montones de maneras de elaborarlas, pero yo he optado por el método más clásico, que es el que hácía mi abuela, con leche. Algunos añaden vino o sustituyen la leche por el vino. Para gustos están los colores, así que podéis elegir entre una gran variedad en la Red. Eso sí, os agradecería que me enseñárais vuestras fotos si os atreveis con ellas colgándolas en el muro de Chef Principiante.

Ingredientes (para unas 14 unidades):

– 1 paquete de pan especial para torrijas (lo compré en Mercadona y tiene un gusto a canela y limón muy agradable), o bien 1 barra de pan del día anterior

– 1 litro de leche

– azúcar (la cantidad se va ajustando, pero unas 10 cucharadas soperas)

– 2 ó 3 huevos para rebozar

– aceite de girasol

– canela en polvo

– transistor como animal de compañía

Preparación:

Como comentaba más arriba, se trata de una receta con una elaboración sencilla, pero es imprecindible para todo principiante una buena organización a la hora de realizarla. Por ello, en un principio es importante preparar dos platos soperos o boles uno al lado del otro. En el primero, vertemos un poco de leche y de azúcar y removemos bien. Como mi pan de torrijas ya tenía gusto a canela y limón, no añadí más, pero quien quiera puede añadirle a la mezcla unas gotitas de limón y una pizquita de canela en polvo. En otro plato dejamos los huevos batidos preparados.

Mientras, encendemos una sartén con abundante aceite, ya que debe estar caliente cuando metamos el pan.

El motivo por el que se usa pan duro o pan especial para las torrijas es porque vamos a humedecerlo en leche y huevo, con lo que el pan del día se desharía fácilmente. De una en una o de dos en dos vamos bañando las rebanadas en la leche por ambos lados.

Después, las pasamos al plato con el huevo batido para rebozarlo bien. Es importante que esté bien rebozado y, si se termina el huevo batir más. Digo esto porque en mi caso algunas torrijas se quemaron un poco después (aunque todas estaban comestibles) y si hubieran estado más bañadas en huevo, esto no habría sucedido.

A continuación, se fríe en el aceite caliente y se vigila para dorar por ambos lados. El punto justo es en el que la leche deja de asomar por fuera (demasiado líquida) pero a la vez todavía no se pasa de dorada. Esto es, con una textura compacta. Tampoco deben obsesionaros los detalles feos como puntitos de aceite quemado. Como yo digo, la mayoría de torrijas son feas, y no por ello están menos ricas.

Es bueno irlas haciendo de dos en dos e irlas dejando reposar en una fuente con papel de cocina para que absorba toda la grasa (primero por un lado y luego por el otro, mientras se van haciendo el resto). El toque final lo da el espolvoreado. Yo lo he hecho con azúcar normal (algunos prefieren el glas) y canela, pero dejo rienda libre a vuestra imaginación si queréis ponerle además mermelada, sirope de chocolate, etc.

Resultado:

El aspecto de mi experimento está un poco chamuscado, pero en realidad considero que estaban bastante ricas. Para evitar eso, ya os puse antes que basta con aumentar el rebozado y no pasarse con la fritura. Le ponemos un 6,5 y esperamos mejorar en la próxima ocasión 😉

Arroz con leche y pasas (resultado fallido)

27 Ene

¡Hola!

Antes de nada, muchas gracias por vuestra participación en la encuesta para decirnos la primera vez que triunfasteis en la cocina. Todavía podéis seguir votando por el que fue vuestro primer plato decente aquí.

Esta semana, nos hemos decidido por una receta de arroz para seguir con la iniciativa de Cocina para Pobres en Facebook. Así que os endulzo con un clásico de la cocina tradicional española al que además añado un toque especial: las pasas. Ya os comento que me encuentro un poco de bajón porque, pese a ser una receta sencilla, confieso que aquí he fracasado con estrépito. Así pues, espero que me ayudéis al final de la receta a encontrar la explicación.

Ingredientes (4 personas):

– 200 gramos de arroz

– 1 litro de leche (eché desnatada, ¿será el problema?)

– 6 cucharadas de azúcar

– piel de 1 limón

– 2 ramas de canela

– 1 puñado de pasas

– canela en polvo

Preparación:

Comencemos por el principio, a ver si me ayudáis a encontrar el error para poder hacer bien la receta la próxima vez. he comprobado que hay infinidad de maneras de hacer el arroz con leche en internet, y sobre todo, dos métodos muy diferenciados: están los cocinillas que prefieren hervir el arroz en agua por un lado y después mezclarlo con el resto de los ingredientes previamente calentados y, por otra parte, los que prefieren hervir el arroz en la propia leche con el resto.

Después de sopesar varias recetas, opté por el último método, ya que me pareció que lo realizaban cocineros más experimentados. ¿Tal vez sería mejor haber hervido antes el arroz, para que estuviera ya blandito al mezclarlo con los otros ingredientes?

Por un lado, puse en una cazuela la leche, el azúcar, la piel de un limón, las ramas de canela y las pasas, removiendo poco a poco y llevando la mezcla a ebullición.

Mientras, colé el arroz con una pizca de agua (¿demasiado poca?) para eliminar el almidón y lo reservé.

Al hervir la leche en el fuego, eché el arroz también a la cazuela, removiendo constantemente durante 40 minutos (¿demasiado tiempo?). 10 minutos antes de terminar, retiré la piel de limón y las ramas de canela, que simplemente me habían servido para dar el gusto al plato, que además olía tremendamente bien.

Lo malo es que, según pasaba el tiempo, cuando vi, sin llegar a los 40 minutos (en los 30 aproximadamente) que ya tenía muy buena pinta lo probé, pero decidí seguir con ello en el fogón porque me pareció que el arroz estaba duro aún. Al dejarlo más tiempo, se convirtió en una masa demasiado espesa que, aunque de buen aspecto y olor, no tenía la suficiente esponjosidad y líquido al paladar.

Posteriormente, lo emplaté y dejé reposar unos cinco minutos antes de espolvoreal la canela molida por encima. No lo metí a la nevera en ningún momento, ya que leí que el frío sólo crea una costra por encima y se conserva mejor a temperatura ambiente.

Resultado:

Como principiante que soy, no me duelen prendas en admitir que mi plato era un ladrillo, demasiado espeso pese al buen sabor. Ahora lo que quiero es repetir hasta que me salga bien, así que necesito vuestra ayuda para que me digáis en qué créeis que me equivoqué. ¡Admito todo tipo de sugerencias y consejos! Es más, creo que los necesito…  😦

Rosquillas de limón

20 Ene

Va a hacer un año que mi abuela nos dejó y justo acaba de fallecer también el abuelo de mi amigo Rubén, que también era de Ávila como la mía. Así que, en homenaje a ellos, me he decidido a hacer estas rosquillas tan típicas de mi abuela.

Siento que nunca llegué a preguntarle a ella cómo hacerlas, aunque la recuerdo bien amasándolas cuando yo era pequeña. Así que he tenido que buscar en madre Internet y, con alguna modificación, he seguido en esta ocasión la receta de Mi mujer de élite.

Me ha sorprendido la rapidez y sencillez de esta receta, así que os la recomiendo para una merienda aunque sólo tengáis un ratejo para hacerlas. También pueden ser un buen detalle cuando os inviten a una casa ajena, por ejemplo.

Ingredientes (para cuatro personas):

– 200 gramos de harina (esto para la mezcla, pero necesiteréis algo más para amasar, así que contad con que usaréis 1/3 de kilo aproximadamente)

– 2 huevos

– 4 cucharadas de aceite de girasol o de oliva suave

– 4 cucharadas de azúcar

– 1 cucharada de agua

– 1 cucharada de zumo de limón

– Ralladura de 1 limón

– 1/2 sobre de levadura química

– Aceite de girasol para freír

– Aunque yo no lo uso, el que quiera puede añadir un chorrito de anís

– Azúcar glas para decorar (yo bato el azúcar normal y lo hago glas, si lo preferís)

Preparación:

La primera parte de esta receta no tiene mayor misterio: hay que mezclar ingredientes y batir, básicamente. En un bol ponemos los huevos con el azúcar, la ralladura de limón y el agua. Batimos la mezcla, añadimos la levadura y volvemos a remover bien con batidora eléctrica o manual de varillas. Después, agregamos el aceite y el zumo de limón.

Después, se va agregando la harina poco a poco (no toda a la vez), para ir formando masa. En la parte del amasado es donde yo personalmente me bloqueé. Hay que tomar una superficie bien limpia y poner harina sobre ella para poder trabajar con la mezcla. Mi fallo fue coger la masa con las manos, pegarme entera y no poder manejarla por más que intentara juntarla.

¿Qué hice? En momentos así, sólo un experto podía ayudarme, así que busqué en internet una receta en vídeo para aclararme sobre cómo hacerlo. Mi salvadora fue ésta, que os recomiendo encarecidamente si amasar no es vuestro fuerte.

Después de la explicación instructiva, ya puedo adelantaros cómo hacerlo bien a la primera. Después de enharinar la mesa, debéis verter la masa sobre ella, pero no con las manos, sino con una cuchara de madera (o dos paletas, si os manejáis mejor) y darle la vuelta hasta que forme un todo compacto, como el que podéis ver en la imagen.

Posteriormente, y cuando ya esté todo compacto, podéis manejarlo con las manos como la plastilina sin problemas. El modus operandi es ir sacando de la masa principal pequeños trocitos, hacerlos palillos e irlos uniendo después en aros. El aspecto es muy similar al de unos calamares rebozados.

Después hay que poner en la sartén aceite de girasol (es el que tiene sabor más suave, para no tapar el limón). No debéis calentarlo demasiado, para que no se queme. Cuando estén doraditas, podéis sacarlas y, si tienen demasiado aceite, escurrirlas en un plato con papel de cocina.

Mientras las dejáis reposar un poco a temperatura ambiente, sacáis el azúcar para decorar y, batiéndolo con la túrmix, lo convertís en glas. Ya sólo queda decorar y presentarlo.

Resultado:

Para el momento de crisis que pasé en mitad de la elaboración, creo que salí bastante airosa finalmente. Sin embargo, me temo que me dejé parte de la masa por el camino al tratar de coger la masa con las manos antes de tiempo. Por ello, probablemente si lo hacéis bien, a vosotros os saldrán más rosquillas que a mí. En cuanto al sabor, que es lo importante, hemos obtenido un 8 de puntuación.

Suerte, probadlo y, como siempre, ¡contadnos vuestra experiencia!

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