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Pochas a la navarra (receta tradicional y Fussioncook)

17 Nov

Pochas resultado finalEl otoño es tiempo de tomarse unas legumbres calentit@ en casa. Y si es con verduritas y sin mucha grasa, mejor que mejor. Así que se me ha ocurrido ponerme con estas pochas de Navarra. La receta original la he tomado (un poco modificada) del mítico Karlos Arguiñano.   Aunque yo las he hecho con mi inseparable Fussioncook, podéis hacerlas con el método tradicional en vuestras ollas normalitas, exprés o como mejor os manejéis. Pido disculpas porque con una niña de casi año y medio pululando por casa, me ha sido esta vez imposible entretenerme con la clásica foto de presentación de los ingredientes. Pero ea, se hace lo que se puede.

Ingredientes (para 4 personas):

– 1 kg. de judías blancas de las chiquitas (ni judiones)

– 1 zanahoria

– 1 cabeza de ajo

– 1 puerro

– 1 cebolla

– 1 tomate (aysss a mí se me olvidó, pero aun así sabía rico)

– 1 pimiento rojo

– 1 pimiento verde

– agua

– aceite virgen extra

– sal

– 1 cucharita de pimentón picante *

– 1 cubito de caldo de verduras **

* En mi caso, que no tenía más que pimentón dulce, eché de éste y lo neutralicé con una pequeña cayena (buena elección también)

** El cubito es opcional. Yo lo echo porque me he aficionado mogollón, pero como os guste

Después del remojo, las judías recién escurridasPreparación:

Hay que dejar las judías en remojo bien la noche anterior, bien unas horas antes de la elaboración. Después, se limpian y escurren bien.

Por el método tradicional:

Hay que poner las judías a cocer con abundante agua cubriéndolas. Mientras, troceamos la zanahoria, la cabeza de ajo, el pimiento verde, el puerro, la cebolla, el tomate y el caldo de verduras. Podéis hacerlo de dos formas: Arguiñano dice de hacerlo en trozos grandes y más adelante pasar las verduras separadas de las legumbres por el pasapurés para sacar una salsa finita.

Todas las verduritas en la ollaA mí me parece más natural hacerlo en trozos chiquitos y no batir nada. Al fin y al cabo, va a quedar blandito y más parecido a la receta tradicional. Además, no olvidemos que somos principiantes y no estamos para ponernos a separar judías y verduras una a una después de una cocción…

Se cuece todo ello unos 45 minutos (si tenéis olla rápida, el tiempo estipulado para legumbres por vuestro modelo). Después, se pone a freír el pimiento rojo con aceite y se añade un poquito de pimentón y, posteriormente, al plato con lo demás.

Con la Fussioncook Touch Advance:

Las verduras van tomando formaDespués de sacar, limpiar y escurrir las judías que estaban en remojo, ponemos la olla en el menú freír y añadimos toda la verdurita en trozos. Cuando van quedando blanditas las zanahorias y todo bien mezcladito, añadimos las judías y cubrimos con agua. Tapamos la olla con la tapa a presión y ponemos el menú LEGUMBRES. Esperamos y VOILÀ!! Listo para servir en el plato y, por supuesto, para disfrutarlo.

Resultado:

Me pongo un 7 y porque se me olvidó el tomate, pero vaya plato más rico que me salió 😛

Si te gustan las pochas, di OK con el dedo :-)

 

 

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Bizcocho de zanahoria

4 Oct

Bizcocho de zanahoriaHacía tiempo que no nos endulzábamos la vida, así que ¿por qué no? Se me ocurrió probar con esta receta después de verla en el blog Mis Comiditas, con una pintaza espectacular, por cierto.

Ingredientes para el bizcocho de zanahoriaY si el dulce viene acompañado de zanahorias y todas las propiedades de esta hortaliza, pues mucho mejor. Así que, pese a mis limitaciones por un horno de tercera, me puse con ganas a elaborar un postre de primera.

Si hay una receta que se nos da especialmente bien a los principiantes, es el bizcocho (con perdón de las ensaladas y la pasta). No tiene más misterio que mezclar bien ingredientes, hornear y no quemarlo.

Así que, si eres principiante como yo y quieres animarte o lucirte delante de alguien, ¿por qué no lo pruebas?

Ingredientes (para 6 personas):

Para el bizcocho:

– 500 gr. de zanahorias
– 2 tazas de harina
– 2 tazas de azúcar
– 1 sobre de levadura
– 1 cucharadita de canela molida
– 1/2 cucharadita de sal
– 1 taza y media de aceite de girasol
– 4 huevos
– 100 gr. nueces

– transistor como animal de compañía

Para la cobertura:

– 1 tarrina de queso crema tipo Philadelphia
– 125 gr. mantequilla (o margarina, que estamos en crisis)
– 300 gr. azúcar glas (o normalito, que luego lo convertiremos)
– 2 cucharaditas de vainilla

Preparación:

Mezclar la masa basePara estos bizcochos yo siempre busco un bol grande, ya que han de entrar muchos ingredientes y es preferible que no rebose. Así que en un recipiente grandecito hay que mezclar la harina, azúcar, levadura, canela molida y una pizca de sal para potenciar el sabor (me encanta ese pequeño truco de grandes chefs, pero no os paséis, que una pizca es una pizca).

Yo mezclé bien con una cuchara de madera y después añadí los huevos. Después de este paso, es posible volver a mezclar con una varilla si os es más cómodo o lo haceis mejor.

Batir las zanahoriasLlega el momento Bugs Bunny. Después de pelar y trocear bien la zanahoria, no sería suficiente con añadirla a la mezcla. ¿Por qué? Pues porque a nadie le gusta comerse un bizcocho y encontrarse con incómodos “tropezones” de zanahoria, así que primero batiremos bien la zanahoria con la túrmix y después la añadiremos a la base. Podéis picar las nueces con la misma zanahoria o bien aparte y lo añadís también (los “tropezones” excesivamente grandes de nueces tampoco son bienvenidos en nuestros paladares).

HornearAhora toca dejar trabajar al horno. Si tenéis un molde de silicona, como yo, ¡adelante y a verterlo todo! Si es metálico, acordaos antes de untarlo con mantequilla debajo y en los bordes para que no se pegue. Precalentad primero el horno un ratín y después hornead a 180 ºC durante una hora. Como cada horno es un mundo, yo no me fiaría, así que id viendo cada rato y pinchad un poquito de vez en cuando para ver si está listo (lo está cuando deje de pegarse la mezcla al palito en cuestión).

Después de esto, podéis sacar el bizcocho del horno, admirar vuestra obra y dejarla enfriar a temperatura ambiente (una hora mejor que media).

Batir la coberturaMientras reposa, preparamos la cobertura (no apta para gente a dieta, advierto). De nuevo, mezclar ingredientes. En este caso, la mantequilla, el queso Philadelphia y la vainilla. ¿No tenéis azúcar glas? No pasa nada, porque tomamos la cantidad de azúcar normal, la pasamos por la batidora y con mucha paciencia veréis cómo se convierte en glas (y habréis ahorrado una pasta que cuestan las pijadas de repostería en el supermercado). Posteriormente, se añade al resto y se vuelve a remover todo.

Rellenar con la coberturaCon la cobertura ya lista, cortamos el bizcocho por la mitad y lo rellenamos. Después lo cubrimos también por encima y lo adornamos con unas nueces para dejarlo curioso (o lo que se os ocurra). Voilà!!

Mi resultado:

Dejaré que opinen mis catadores también, pero en mi opinión es de los mejores postres que he hecho, yo le ponía un 9,5 fácil. Así que nada, que a una se le anima el fin de semana y se pone el gorrito de repostera con felicidad 😉 ¡Probad vosotros! Bizcocho de zanahoria

Pudin de chocolate y albaricoques (al microondas)

17 Jun

Mi pudin

Esta vez quiero presentaros un postre, que hace tiempo que no los sacamos, y además de chocolate. Como es pudin, no sólo podéis, sino que debéis tomarlo fresquito para disfrutarlo más y mejor. Aprovecho, aunque nunca saco hueco y eso que tenía la receta guardada, para presentarla también al Concurso 400 + 883 de El Recetario de Lady HalcónAsí que nada, ¡esta vez espero que os guste a vosotros tanto como al jurado!

Ingredientes

La receta primigenia la vi en la pagina de Nestlé Postres, ya que me la sugirió mi hermana, aunque en mi caso decidí cambiar las cerezas por albaricoques, ¡cuestión de gustos! Aunque creo que igualmente podríais experimentar con otras frutas, ¡estáis de suerte, ahora en veranito tenemos la mejor variedad para elegir!

 

 

 

 

 

Ingredientes (para 4 personas):

– 100 gramos de chocolate de repostería

– 100 gramos de bizcochos de soletilla (son los blanditos)

– 1/2 vaso de leche

– 50 gramos de mantequilla o margarina

– 3 huevos

– 5 albaricoques

– papel de film y molde para microondas

– si gustáis, transistor como animal de compañía, como siempre

Preparación:

Esta receta está pensada para hacerla al microondas, con lo que apenas os llevará unos 20 minutos más lo que dejéis enfriar (sólo 6 en el micro). Pero podéis hacerla también en el horno tradicional, al baño maría, calentando durante 35 minutos. Como es tan rapidita y fresquita, podéis prepararla tranquilamente para sorprender a quien queráis con un desayuno o merienda especial. Aunque también es apta para dejar el mejor saborcito de postre después de la comida.

La mezcla para fundirEn primer lugar, se trocea en cachitos el chocolate y lo juntáis con la mantequilla y la leche en un bol o recipiente apto para el micro, donde calentaremos la mezcla a 700 watios durante 1,5 minutos. Mientras tanto, vamos batiendo los huevos. Sacamos del micro el chocolate fundido, lo mezclamos bien y le añadimos los huevos batidos. Volvemos a remover todo bien.

Desmenuzamos los bizcochos sobre la mezcla y, a continuación, troceamos los albaricoques en cachitos pequeños y los añadimos también. Para batirlo todo, os cuento cómo lo hice yo, aunque va en gustos dependiendo de si os gusta más tipo mousse o lo preferís más artesanal. Mezcla en moldeYo primero lo mezclé bien todo con una cuchara de madera para reblandecer la amalgama. Posteriormente, completé con la batidora pero a mínima potencia y poquito rato, lo suficiente para no destruir los trocitos de albaricoque ni quitar el encanto de los tropezoncitos de fruta pero, a la vez, dejar el chocolate bien fino.

A continuación, lo volcamos en un molde apto para microondas. Como veis, yo utilizo este de silicona que es todo un descubrimiento para principiantes porque no se pega en absoluto.

Para evitar que os salte el contenido dentro del micro y acabe hecho una porquería, cogéis un papel de film, tapáis el molde y le hacéis varios agujeritos por todas partes para que el pudin respire bien. Luego humedecéis el film con unas gotitas de agua por arriba y ¡listo! se mete todo al microondas durante 6 minutos a 900 watios. ¡Y ya está! Bueno, en realidad no, porque debéis dejarlo reposar primero a temperatura ambiente durante una horita y media más o menos y, después, en el frigorífico durante al menos otras dos horitas si queréis un postre fresquito. ¡Y a disfrutar, queridos principìantes golosos!

Mi resultado:

Después del microA mí me gustó mucho lo rápida, limpia y rápida que sale esta receta. Le daría un 8. La textura quedó muy bien batiendo como os comenté más arriba y quizás sí eché de menos que fuera más dulce, ya que los albaricoques que tenía eran un pelín ácidos. Pero supongo que es algo que se soluciona o bien con una pizca de azúcar o estando pendiente de que la fruta sea bien madura.

Huevos al nido

28 May

6resultadofinal

1ingredientesAntes de nada, perdón por haber desaparecido todo este tiempo, pero el embarazo me ha estado absorbiendo, lo que no quiere decir que me haya olvidado de vosotros, queridos principiantes. De hecho, esta receta que hoy os presento la hice hace tiempo y la tenía guardada para mostrárosla. Hoy es el día de hacerla.

Os comenté que me regalaron un libro que me hizo mucha ilusión, ‘Cocina sin tonterías’, de Diana y Juan Eslava. Pues bien, de ahí os he sacado esta propuesta de huevos al nido, totalmente sencillita. Ahí va:

Ingredientes (tantos panes y huevos como personas):

– panes de hamburguesa o bien pan de molde tipo rústico, para que aguante bien el peso

– huevos

– sobrasada (en rodajas o para untar, como gustéis o dispongáis)

– 1 pizca de perejil picado

– aceite

– sal

Preparación:

Se trata de un plato sin ningún misterio, salvo no dejar muy crudo el huevo. Eso sí, no apto para gente con colesterol alto ni con ganas de dieta… pero una vez al año, como todo…

3yemahuevoOs cuento cómo hice uno solo, ya que si queréis hacer más basta con repetir el proceso las veces que necesitéis. En primer lugar, hay que tomar el panecillo y vaciar la miga, especialmente por la parte central. A continuación, se rellena el hueco con la sobrasada. Por otro lado, separamos la yema del huevo de la clara.

Después, la yema la colocáis en el centro del panecillo, como podéis ver en la foto y le añadimos una pizca de sal. A continuación, usamos la clara reservada batiéndola a punto de nieve. Yo lo hago a mano con la varilla de la batidora preparada para esto, pero usad el método que más os guste. Después, la clara debe cubrir el panecillo y en especial la parte central con la yema.

4batirclarasMientras, habremos puesto la sartén a calentar con aceite y, cuando esté caliente, bajamos el fuego y colocamos con cuidado el panecillo. La clave de la receta está en encontrar el punto de cocción ideal. Es decir, que no se queme ni el pan por debajo ni la clara por arriba pero, por contra, que tampoco se quede la yema cruda. En mi caso, quemé un poco el pan por debajo. Algo que podría haber corregido si, como os puse arriba, hubiera bajado el fuego en el momento de introducir el panecillo en la sartén.

Tendremos preparado un plato con papel de cocina para absorber la grasa, y lo colocamos encima. Después, retiramos el papel, colocamos nuestra receta para servir y los espolvoreamos con un poquito de perejil picado y una pizca más de sal. ¡Y a disfrutarlo!

Mi resultado:

5huevocasihechoComo comentaba antes, en mi caso se quemó un poquito el pan, aunque pude salvarlo retirando la parte inservible. Le ponemos… un 7 al que yo hice.

Es un plato fuertecito, así que evitadlo por las noches (también me equivoqué en esto). En el libro cuenta, además, un truco para los que quieran suavizar el sabor: mojar un poco en leche los panecillos en leche después de vaciar la miga, para así contrarrestar un poco el picor de la sobrasada. Como siempre os digo, ¡ahora es vuestro turno! Ya me contáis qué tal después 😉

Bizcocho exprés

11 Feb

Bizcocho, mi resultado final

Hacía ya mucho tiempo que me venía pidiendo mi marido un bizcocho y por fin me he decidido. De pequeña esta receta supuso mi primera incursión en la cocina, como pinche de mi madre. Hacíamos bizcochos y los rellenábamos de chocolate, nata o mermelada, los decorábamos por encima, y los convertíamos en tartas geniales de cumpleaños para todos nosotros. Pero en esta ocasión he tratado de hacer algo más de andar por casa, para principiantes con prisa, y por eso elegí la receta de bizcocho exprés del blog de El cocinero fiel.

IngredientesIngredientes (4 personas):

– 1 yogur de limón

– 1 medida y media de yogur de azúcar

– 1 sobrecito de levadura (unos 15 gr.)

– ralladura de medio limón

– media medida de aceite (mejor si es de girasol, más suave)

– 3 huevos

– 3 medidas de harina

– coco rallado al gusto (es mi toque, pero es opcional)

– molde para el horno

– si vuestro molde no es de silicona, un poquito de mantequilla

– transistor como animal de compañía

Preparación:

Echar ralladura de limónEs lo más fácil del mundo, porque básicamente la receta podríamos resumirla en mezclar y hornear. En primer lugar, coges un recipiente grande para que sirva para mezclar y después batir sin problemas. Mientras, vais precalentando el horno a tope y juntáis en el bol todos los ingredientes en el orden de más arriba.

En el hornoA continuación, batís bien la mezcla con la batidora y preparáis el molde. En mi caso, como es molde de silicona, no hay problema porque no se pega. Pero para todos los demás (metálicos o de vidrio) tendréis que untar el fondo y los laterales con mantequilla y harina. Si queréis desincrustar en algún momento el bizcocho, claro está. Vertéis todo el contenido batido.

Después, deberéis bajar la temperatura del horno a 180 ºC con el calor solamente debajo. Aunque, como con todas las recetas, siempre necesitaréis un punto más o menos según vuestros hornos, tardará una media hora en hacerse. Para no equivocarse, cuando falte un poco pincháis para ver si ya no gotea. Si os apetece al final, gratinadlo unos minutillos para que esté bien hechito por arriba.

Mi resultado:

Recién gratinaditoLe ponemos un 7. No porque esté mal del todo, pero hay que reconocer que los métodos exprés siempre pierden en calidad. Le falta un punto de jugosidad y de qué sé yo que sí tienen los bozcochitos caseros hechos con más mimo. Así que la próxima vez lo haré como solía con mi madre. Eso sí, para una merienda improvisada o para llevaros en un túper un día cualquiera a trabajar, totalmente recomendado. Así que a intentarlo, queridos principiantes 🙂

Sorbete de mango y limón

20 Ago

Hace mucho calor, ¿a que sí? Los zumos, helados y la horchata pueden ser buenos remedios para aliviar nuestro paladar sediento, pero nada mejor que un sorbete. Sobre todo, si puede ser, dulce pero con un puntín ácido.

Por eso, y porque mi hermana me sugirió que podría enseñaros alguna receta de sorbete, pensé en el mango. Espero que os guste porque es sin duda una de las recetas más sencillas, ricas y sanas que podéis preparar sin complicaros demasiado la vida en la cocina. ¡Ahí va eso!
Ingredientes:

– 2 mangos maduros

– 1 limón

– 1 vaso de leche (cuanto más cremoso lo queráis, con más nata, yo usé semi)

– 6 cucharadas normales de azúcar

– transistor como animal de compañía


Preparación:

Lo más aburrido es pelar los mangos, por eso yo lo hago con un pelapatatas: me permite hacerlo rápido, pero sobre todo, no dejarme la carne de la fruta en el fondo del cubo de la basura, sino aprovechar todo al máximo. Después, tocar trocearlos, pero recordad cortar el mango de arriba a abajo por la longitud más larga. Esto os lo digo porque al cortar yo por primera vez lo hice a lo ancho en vez de a lo alto, y como el corazón ocupa bastante en el otro sentido y está duro, es más complicado hacerlo así. Id haciendo daditos con lo que os vaya saliendo y eliminad posibles hebras que os salgan al paso.

Después, lo vertéis todo en una licuadora si tenéis (la mía de Disney es chulísima, lo sé), pero si no simplemente con la batidora. La única diferencia es que tardaréis algo más para deshacerlo bien, pero no es para nada capaz de frenar el impulso culinario de un principiante vocacional. Pero ¡eh! aún no empecéis a batir. Primero hay que añadir el limón ya hecho zumo, el azúcar y la leche. ¡Ahora sí, daos el gustazo!

Cuando esté bien batido sin grumos, probad el punto de azúcar por si tenéis que rectificar algo, en mi caso con esta cantidad estaba perfecto. Posteriormente, lo vertéis en un molde como el mío de silicona o, si no tenéis, en una fuente amplia y honda donde quepa bien. ¡Ojo, no lo metáis en una botella, ya que la textura final será algo densa y no habrá quien lo saque! Si lo queréis más líquido, podéis hacer esta misma receta cambiando la leche por agua, por ejemplo.

A continuación, metéis la mezcla al congelador. ¿Os gusta un sorbete helado con el que poder hacer bolas? Entonces dejadlo al menos cuatro horas. ¿Os gusta más bebido, aunque sea ayudado por una cucharita? Entonces dejadlo como yo, una hora y media o dos aproximadamente. En cualquier caso, y como cada frigorífico es un mundo, la primera vez que lo hagáis id mirando a ratos para buscar el punto que más os guste. Luego, la presentación también cae de vuestra cuenta, aunque una copa puede ser buena idea. ¡A refrescarse! 😉

Mi resultado:

Estoy muy orgullosa de él porque además en esta ocasión no usé una receta de nadie, sino que mezclé diferentes conceptos, picoteé de aquí y de allí y al final quedamos muy gratamente sorprendidos. ¡Mi catador profesional le da un 9!  🙂

Tabulé

25 Jul

He decidido preparar esta vez una receta un poco diferente, exótica y a la vez fresquita para el verano. La tabulé es una receta árabe muy mediterránea, procedente del Líbano pero que se realiza también con asiduidad en muchos otros países del Magreb. De hecho, veréis que tanto de aspecto como de sabor os resultará muy parecido con el cuscús marroquí. Lo que sucede es que aquí empleamos otra base diferente, que es el bulgur (realizada a partir del trigo).

Pero no os asustéis, porque ya sabéis que como principiante odio a los cocinillas que nos ponen difícil lo de encontrar ingredientes, así que os aseguro que en concreto el bulgur lo podéis encontrar en el Carrefour en el apartado de productos alimenticios internacionales. Creo que, si no, no tendréis problemas tampoco para localizarlo en los supermercados de El Corte Inglés, que suelen tener estas pijadillas.

En cualquier caso, y si no encontraseis el dichoso bulgur, mi libro de recetas sugiere que se puede preparar igualmente con sémola de trigo. Por cierto, que he sacado la idea de mi última adquisición, el librito Cocina para estudiantes, que recomiendo encarecidamente a todos los principiantes ya que es baratito (3,95 eurillos) y muy sencillo (no me llevo comisión, una lástima, pero todo se andará jejeje).
Ingredientes (para 4 personas):
– 400 gramos de bulgur (el que encontré en Carrefour en mi caso es oscuro, pero el clásico es el blanquito, si lo encontráis)

– 1 manojo de perejil (es mejor el fresco, aunque yo usé el picado que tenía en casa)

– 4 ramitas de menta fresca

– 1/2 pepino

– 3 cebolletas

– 2 tomates

– 2 limones para zumo

– 4 cucharadas de aceite de oliva

– Sal

– 1 pizca de pimienta negra molida

– transistor como animal de compañía

Preparación:

No esperéis que cocer el bulgur vaya a ser como hacerlo con el arroz, ya que en este caso es un poco diferente. Por el momento, dejad cocer medio litro de agua unos 5 minutos y, antes de que hierva, incorporad el bulgur. Después, dejadlo otros 10 minutejos. A continuación, NO SE ESCURRE como el arroz, sino que se deja reposar con el agua para hincharlo otros 20 minutos (sin fuego).

En todo este proceso de cocción y reposo, no penséis que os quedáis esperando o viendo la tele. Mientras tanto, peláis el medio pepino y lo cortáis en daditos pequeños, limpiáis y troceáis las cebolletas y cortáis también los tomates en trocitos.

Cuando el bulgur haya cogido forma, lo esponjáis bien con un tenedor y, ahora sí, escurrís el agua que ha sobrado. Esto en concreto no lo pone en el libro, pero me permito decíroslo porque soy así de generosa. Después lo pasáis a un cuenquito o fuente bien aparente y presentable para las visitas y le incorporáis los trocitos de verduras para mezclarlo todo bien, añadiendo además la menta y el perejil.

Es el momento de preparar el aliño: ponéis en un recipiente (yo uso un mortero tradicional) el zumo de los dos limones, el aceite, la sal y la pimienta. Por favor, echad poquísima pimienta, porque es sólo para darle un toque. Tenéis que pensar que el sabor de la receta ya es potente de por sí y no se trata de que el picante pueda tapar otras fragancias igualmente chulas. Lo removéis bien y lo añadís a la ensaladita mezclando todo.

A continuación, debéis refrigerar la mezcla una horita como mínimo y ¡listo!

Mi resultado:
En este caso podemos ponerle un 5,5. ¿Por qué? En mi caso puse menos bulgur del que os he puesto (luego os he corregido medidas para que vosotros lo hagáis bien) porque seguí la receta del libro, pero en realidad salía con muchísima cebolleta y muy poco bulgur. Y claro, luego el aliño quedaba excesivo para tan poco bulgur y el sabor era muy fuerte. He de deciros, sin embargo, que lo que sobró y me comí al día siguiente, no sé por qué, me supo mucho mejor. Quizás es conveniente dejarlo más tiempo para que se impregne bien. En cualquier caso, la mezcla es deliciosa y, sobre todo, la menta apetece mucho con el calor del veranito. Así que ¡atreveos! 😉

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