Sorbete de mango y limón

20 Ago

Hace mucho calor, ¿a que sí? Los zumos, helados y la horchata pueden ser buenos remedios para aliviar nuestro paladar sediento, pero nada mejor que un sorbete. Sobre todo, si puede ser, dulce pero con un puntín ácido.

Por eso, y porque mi hermana me sugirió que podría enseñaros alguna receta de sorbete, pensé en el mango. Espero que os guste porque es sin duda una de las recetas más sencillas, ricas y sanas que podéis preparar sin complicaros demasiado la vida en la cocina. ¡Ahí va eso!
Ingredientes:

– 2 mangos maduros

– 1 limón

– 1 vaso de leche (cuanto más cremoso lo queráis, con más nata, yo usé semi)

– 6 cucharadas normales de azúcar

– transistor como animal de compañía


Preparación:

Lo más aburrido es pelar los mangos, por eso yo lo hago con un pelapatatas: me permite hacerlo rápido, pero sobre todo, no dejarme la carne de la fruta en el fondo del cubo de la basura, sino aprovechar todo al máximo. Después, tocar trocearlos, pero recordad cortar el mango de arriba a abajo por la longitud más larga. Esto os lo digo porque al cortar yo por primera vez lo hice a lo ancho en vez de a lo alto, y como el corazón ocupa bastante en el otro sentido y está duro, es más complicado hacerlo así. Id haciendo daditos con lo que os vaya saliendo y eliminad posibles hebras que os salgan al paso.

Después, lo vertéis todo en una licuadora si tenéis (la mía de Disney es chulísima, lo sé), pero si no simplemente con la batidora. La única diferencia es que tardaréis algo más para deshacerlo bien, pero no es para nada capaz de frenar el impulso culinario de un principiante vocacional. Pero ¡eh! aún no empecéis a batir. Primero hay que añadir el limón ya hecho zumo, el azúcar y la leche. ¡Ahora sí, daos el gustazo!

Cuando esté bien batido sin grumos, probad el punto de azúcar por si tenéis que rectificar algo, en mi caso con esta cantidad estaba perfecto. Posteriormente, lo vertéis en un molde como el mío de silicona o, si no tenéis, en una fuente amplia y honda donde quepa bien. ¡Ojo, no lo metáis en una botella, ya que la textura final será algo densa y no habrá quien lo saque! Si lo queréis más líquido, podéis hacer esta misma receta cambiando la leche por agua, por ejemplo.

A continuación, metéis la mezcla al congelador. ¿Os gusta un sorbete helado con el que poder hacer bolas? Entonces dejadlo al menos cuatro horas. ¿Os gusta más bebido, aunque sea ayudado por una cucharita? Entonces dejadlo como yo, una hora y media o dos aproximadamente. En cualquier caso, y como cada frigorífico es un mundo, la primera vez que lo hagáis id mirando a ratos para buscar el punto que más os guste. Luego, la presentación también cae de vuestra cuenta, aunque una copa puede ser buena idea. ¡A refrescarse! 😉

Mi resultado:

Estoy muy orgullosa de él porque además en esta ocasión no usé una receta de nadie, sino que mezclé diferentes conceptos, picoteé de aquí y de allí y al final quedamos muy gratamente sorprendidos. ¡Mi catador profesional le da un 9!  🙂

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: