Salmorejo

9 Ago

No por tratarse de un plato básico y demasiado típico veraniego vamos a dejar de colgarlo aquí, ¡al revés, porque es ideal para nosotros los principiantes! Así que, sin pereza, que todo es ponerse, y ¡manos a la obra! Que con apenas un ratillo de dedicación podremos guardar un poquito para toda la semana.

Confieso que yo conocí el salmorejo hará unos siete años o así porque me lo pusieron de acompañamiento de una tapita de jamón serrano en un bar muy ‘chic’ del Barrio de las Letras madrileño, Tapéame. Para mí fue toda una revelación, porque por ejemplo nunca me había gustado el gazpacho, pero esto era más suave, sin pepino y con una textura muy especial. ¡A por él!
Ingredientes (para 3-4 personas):
– 1 kg. de tomates maduros

– 1/2 barra de pan del día anterior

– 1 vasito de aceite de oliva

– 1 chorrito de vinagre

– sal

– 1 diente de ajo

– transistor como animal de compañía

Para el acompañamiento (aunque no salga en la foto):

– 1 huevo duro en daditos

– jamón serrano picadito (o para picarlo)

Preparación:

Personalmente tengo batidora normal y la thermomix me parece un trasto, pero si la tenéis, olvidaos de pelar los tomates y os saltáis ese paso. En primer lugar, coged un recipiente o bol lo suficientemente grande para batir (el de la batidora suele quedar escaso y lo mejor es hacer todo del tirón, no con ingredientes desperdigados o en tandas). Ahí echáis el pan duro troceado y lo mojáis con el aceite, el chorrito de vinagre (sin pasarse, yo eché un poco de más) y lo removéis bien para que se reblandezca.
Mientras lo tenéis en remojo, os dedicáis a lavar los tomates, pelarlos y cortarlos en dados, y después los añadís a la mezcla junto con el diente de ajo (previamente cortadito en daditos finos) y la sal. A continuación, lo batís con mucho mimo y paciencia, comenzando a deshacer desde el fondo los trocitos de pan y tomate. Poco a poco veréis que va tomando una consistencia estupenda, y debéis probarlo para rectificar en su caso el punto de sal o lo que necesitéis.

¡Ya tenéis la base! Pero para que sea un auténtico salmorejo cordobés, debe además dejarse reposar en la nevera una horita mínimo para que esté fresquito, y además necesita un buen acompañamiento. Así que mientras se enfría, ponéis a cocer un huevo, lo picáis como el jamón serrano, ¡y listo para adornar por encima cuando la crema está lista!

Resultado:

A veces pienso que un plato tan rico no debería ser tan fácil, pero ya veis, a veces la suerte también sonríe a los principiantes 😉 En mi caso me pasé un pelín con el vinagre porque leí en una receta que debía añadirle 1/3 de vaso y, en realidad, esto es demasiado, sobre todo si es un vinagre de vino tradicional. Os bastará con un chorrito. A pesar de todo, ¡nos lo terminamos enseguida, porque estaba buenísimo! Me puntúo con un 8 y me quedo corta esta vez jajaja. ¡Ahora, vosotros a prepararlo también!

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