Recuerdos de la France

22 Dic

Bonjour!!!

Como os prometí, os traigo algunos recuerdos de París. Para alguien con un bolsillo ajustado, es cierto el tópico de que es una de las ciudades más caras (si no la más) de toda Europa. Para empezar, los menús del día que en Madrid encontramos habitualmente a 9 ó 10 euros (puede que hasta 11) allí nos salen por unos 14 ó 15 y, además, no incluyen la bebida y el postre salvo en ocasiones.

Eso sí, la calidad de los productos es innegable, aunque a veces el queso por todos lados y en cada plato llega a cansar. Las calles están llenas de puestos de crêpes… ¡por todas partes! He pensado que un día os las voy a hacer, ya que parece una receta muy sencilla y, como hay de todos los sabores, es un plato comodín de esos que tanto nos gustan a los chefs principiantes.

En concreto, me fijé en que los franceses las sirven habitualmente con Nutella, aunque personalmente me parece muy pesada, ya que lleva gran cantidad de frutos secos (creo que la Nocilla española podría encajar mejor). No sólo eso, ellos mezclan la Nutella con plátano troceado, coco rallado, nueces… (os voy dando ideas). Para los que prefirieran menos empalago, ofrecían las crêpes simplemente solas, o bien con chocolate caliente untado. En cuanto a las crêpes saladas, las más habituales eran de jamón y queso o también con estos mismos dos ingredientes unidos al champiñón.

Pero en lo que me he fijado que estos franceses son unos auténticos maestros es en repostería y panadería. He probado por esta boquita tartas de limón, croissants y delicias de chocolate de sabor auténticamente impresionantes y con un aspecto cuidado al detalle. Os dejo como regalo esta instantánea de un escaparate de pastelería parisina. Ahí podéis ver unas pastas típicas de colores (también las hay naturales) rellenas de crema que se llaman macarons y se deshacen fácilmente en la boca.

Por supuesto, los patés también triunfan por doquier en la capital francesa. Están el de toda la vida de Campagne (campaña), pero también de pato (canard), conejo, liebre… Confieso que, aunque no soy vegetariana ni por asomo, me da bastante pena el sabor cuando como uno de estos pequeños animalitos y me siento más confiada con un buen paté de cerdo. Aquí tenéis una de mis cenas más económicas: paté de pato con pan de molde y Orangina, una bebida que venden allí y que viene a ser una mezcla entre Fanta y Schweppes.

Los franceses son tan suyos que incluso han creado su propia cadena de comida rápida alternativa a Burger King y McDonald’s: se llama Quick, y por aspecto es una hamburguesería muy similar. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: los precios aquí sí son más bajos pero el pan de las hamburguesas tiene una textura mucho más tierna y fresca. Además, cómo no, adaptan el paladar francés incluyendo en las recetas buenos y diferentes quesos para crear contrastes.

Me reservo estas y otras ideas y espero pronto poder aplicarlas con vosotros. Por cierto, queridos cocineros, ¡¡FELIZ NAVIDAD!!

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